John tiene un papel muy activo en determinados momentos de la vida de Tita. Por ejemplo, la ayuda cdo ésta enferma (*); le propone matrimonio a la muerte de M.E., ofreciéndole con ello un futuro diferente a su vida en el rancho; hace que T se sienta querida (*)
Por otro lado, John contribuye a incrementar la tensión argumental. Esto sucede a la muerte de M.E., principal causante de la soltería de Tita. Entonces, John pide la mano de Tita, y ésta se ve entre dos hombres: el gentil, amable y perfectísimo doctor, y el hombre al que había prometido amar. Cuando parecía que desaparecía una de las tensiones más fuertes de la obra, aparece otra, en la que la protagonista no lucha ya con un enemigo externo, sino con otro mayor: consigo misma.
En esta lucha es decisivo el contraste que la autora nos ofrece entre John y Pedro. Mientras que aquél es un hombre de mundo, educado, gentil, respetuoso y amable, que le ofrece una vida cómoda, Pedro está viviendo en el rancho de la familia de la Garza, es celoso, temperamental, y no ofrece más que un amor a escondidas (*, *). Tita quizá esté interpretando que el celoso es el que ama de verdad, y por eso lo elige. En cualquier caso, Tita se da cuenta realmente de que a quien ama de verdad es a Pedro, y se da cuenta precisamente al tener más "posibilidades" de donde elegir, ya que hasta ahora sólo había existido un único pretendiente. Tita ahora ya puede elegir, y elige a Pedro. El amor de Tita es verdadero porque escoge, no acepta; y escoge un camino que es más difícil (* vida con John, * vida sin Pedro).
[Que el amor de Tita es verdadero se ve también en el cap. 2, cuando Tita es la única de los que comen el pastel que no sufre sus efectos - todos terminan añorando al amor de su vida, mientras que ella acaba de oír, precisamente de Pedro, que la ama].
Digna de mención es también la visita a Rosaura cuando nace Esperanza. Cuando se habla de una posible boda futura entre Alex y Esperanza (*), Rosaura niega tal posibilidad, mencionando la tradición familiar. Esto llevará a un conflicto abierto entre las dos hermanas, en el que una pretende aprovecharse de su propia hija, y la otra lucha por el derecho de la niña a decidir sobre su propia vida, porque no quiere que sufra como ella lo ha hecho. Este conflicto no habría surgido, o no tan pronto, de no haber visitado John a Rosaura tras el parto.
Resumiendo, resulta difícil concebir la novela sin el personaje de John, ya que por un lado nos empuja a seguir leyendo, y por otro nos ayuda a comprender a Tita y a Pedro, al tiempo que revela pensamientos de varios personajes y nos hace reflexionar sobre nuestras propias decisiones en materia amorosa en la vida real.